Los días de invierno son pesados, uno le suma los abrigos a
la carga de las tristezas del alma. A veces
se hace difícil caminar, y más cuando es domingo como aquel día. Me sentía muy
vacio. No me sentía en el lugar equivocado pero no tenía lo que quería y no sabía
lo que quería. ¿Que se busca cuando uno no sabe qué es lo que falta? ¿Qué se
hace? Agarre de la heladera un pedazo de tarta vieja, estaba ahí hace tres días,
la misma cantidad de días que no comía. No recuerdo la última vez que me bañe
pero ese día lo hice con muchas ganas, me perfume y arme una pequeña valija con
más discos que ropa. Los últimos meses no llame a mi novia, no pregunte pero
supuse que estaba enojada, así que por las dudas no quise avisar. Me fui ese día
hasta el cruce de las rutas, hice tatetí
y me tome la ruta al norte. Abrí las ventanillas, levante velocidad, escuchamos
un disco de Jazz yo y mi soledad. Me fui a volar yo y mi soledad.
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