sábado, 6 de abril de 2013
Fe
El hombre después de meses de constantes peticiones, logró que el Cura del pueblo gestionara el envío de su carta al Vaticano. Su esperanza lo cegaba y lo guiaba a la ilusión de que el Pontífice mayor la entregaría directamente al responsable de sus problemas. Luego de 26 años,no culpaba a Dios de que su desgraciada miseria no haya cambiado en nada a través de los años, sino al inoperante correo nacional.
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