Se levantó después de haber escuchado conversaciones
mezcladas con sueños durante un rato, salio
de la habitación y se dirigió a aquel pasillo infinito, escenario perfecto de las almas molestas del invierno. Tres pasos, se dio cuenta que estaba descalza, como si las personas son mas vulnerables en ese
estado, y entonces volvió a recordar las historias de la abuela, las historias
de esos pisos, de la ficción que le calcó ese rostro. Se encontró al frente de la
añeja puerta de madera que escondía aquel secreto, juntó coraje y abrió esa
caja. Encontró a la niña en el piso de la sala junto a la hoguera casi apagada
por la noche, hablando con su niñez e inocencia, jugando con su muñeca de
pelo de caballo. Se mezclo su espíritu entre calma y alivio. Ella estaba bien, y
mejor que siempre.
miércoles, 26 de diciembre de 2012
miércoles, 12 de diciembre de 2012
PROGRESO Y RETROCESO (Julio Cortázar)
Inventaron un cristal que dejaba pasar las moscas. La mosca venía, empujaba un poco con la cabeza y pop ya estaba del otro lado. Alegría enormísima de la mosca.
Todo lo arruinó un sabio húngaro al descubrir que la mosca podía entrar pero no salir, o viceversa, a causa de no se sabe qué macana en la flexibilidad de las fibras de este cristal que era muy fibroso. En seguida inventaron el cazamoscas con un terrón de azúcar adentro, y muchas moscas morían desesperadas. Así acabó toda posible confraternidad con estos animales dignos de mejor suerte.
Todo lo arruinó un sabio húngaro al descubrir que la mosca podía entrar pero no salir, o viceversa, a causa de no se sabe qué macana en la flexibilidad de las fibras de este cristal que era muy fibroso. En seguida inventaron el cazamoscas con un terrón de azúcar adentro, y muchas moscas morían desesperadas. Así acabó toda posible confraternidad con estos animales dignos de mejor suerte.
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