sábado, 15 de septiembre de 2012

Qué es volar? Catalina


Que difícil pregunta. Para mi volar es encontrar algo con lo que pierdas noción del tiempo, en vez de alejar los pies del suelo alejar el suelo de los pies. No sé… mi profesora de pintura dice que para ser importante tengo que dejar algo bueno en el mundo, algo único creado por mí. Eso me cuesta, a menudo pienso mucho más en mí que en el resto del mundo, me gusta hacer cosas por mí y creo que es lo único que hago. Soy adicta a las pinturas de uñas y  le tengo fobia a despeinarme. Posesiva, celosa, narcisista. Nunca pensé en cambiar el mundo, pero agregaría mas volumen a mis senos. Para mi volar es pararme en un espejo con mis brochas y pinceles de cara. Tocarme el pelo y sentirlo blando. Amo el segundo en que logro alargarme las pestañas tres veces más de lo natural. Uno vuela de la forma en que es,  no es mediocridad, uno es feliz con su forma de ser feliz. 

Qué es Volar? Julio


Los días de invierno son pesados, uno le suma los abrigos a la carga de  las tristezas del alma. A veces se hace difícil caminar, y más cuando es domingo como aquel día. Me sentía muy vacio. No me sentía en el lugar equivocado pero no tenía lo que quería y no sabía lo que quería. ¿Que se busca cuando uno no sabe qué es lo que falta? ¿Qué se hace? Agarre de la heladera un pedazo de tarta vieja, estaba ahí hace tres días, la misma cantidad de días que no comía. No recuerdo la última vez que me bañe pero ese día lo hice con muchas ganas, me perfume y arme una pequeña valija con más discos que ropa. Los últimos meses no llame a mi novia, no pregunte pero supuse que estaba enojada, así que por las dudas no quise avisar. Me fui ese día  hasta el cruce de las rutas, hice tatetí y me tome la ruta al norte. Abrí las ventanillas, levante velocidad, escuchamos un disco de Jazz yo y mi soledad. Me fui a volar yo y mi soledad. 

Que es volar? Mariela



Me case con Eugenio porque  había prometido hacerme volar. Una es tonta a veces. Una cree en una fantasía física que te eleve por las nubes y una cree que el amor lo va a lograr.  Tengo una hija de pelo hecho de miel, un perro mimoso, un patio verde en donde me descalzo  y siento el viento. Ya no le temo a la lluvia  ni a la oscuridad, porque cuando me encuentro ahí adentro hay alguien sosteniendo mi mano. Ahora escucho mejor el sonido del agua y soy capaz de considerar cada instrumento de una canción. Soy capaz de reír por un recuerdo y de llorar por lo que vendrá. Él no solo me llevo a volar, me enseño qué es volar. 

sábado, 1 de septiembre de 2012

Al lado del mar IV



Los primeros días de Pedro y Alma fueron felices, ya estaban tan instalados en la casa que hasta se animaron a hacer una cena de presentación el jefe comunal del pueblo y señora, también trataron de invitar a Matilde pero después del martes no volvieron a verla, y nadie en el pueblo sabe dónde vive. Vistieron sus mejores trajes  y cocinaron cerdo al vino para recibir a sus invitados. Don Laureano y su esposa Teresa llegaron con puntualidad de pueblo, una hora y media más tarde. Fue una cena con diversión familiar, donde don Laureano solo hablo de su nieto Felipe desde que entro hasta que se fue. Hablo de sus dotes de actor, de lo atento que es como nieto, de las aceitunas en almíbar que prepara al iniciar cada mes, del último regalo que les hizo, y miles de talentos mas que se le adquiría al joven.<<Los nietos aparecen para devolverte las ganas de quedarte>>. Alma  fingía escucharlo con atención, configuraba sus gestos como si le importara lo que decía pero se dedico a recordar toda la noche lo mágica que le había parecido aquella mujer del bar y esperaba ansiosa que sea mañana para poder ir a la clase abierta de pintura.

Al lado del mar III



  Ya era casi la noche cuando terminaron el acondicionamiento, el apetito dolía y  Pedro le propone a su hija salir a comer a un pequeño bar al frente de la plaza donde, según Don Laureano, se come muy buena comida. Los dos se encontraban luego de un rato sentados en la mesa especial del bar “El ancla”, junto a ellos se hallaban un par de parejas comiendo amor con vino, una familia numerosa que se encargaba de romper el silencio tres cuadras a la redonda, y en el fondo del bar, cerca de una ventana abierta se encontraba una mujer rara con vestidos de artistas y rulos despelotados.
La mujer, Matilde, soltera y extraordinariamente alta. Había nacido en el pueblo hacia 56 años, hacia ya varias décadas volvió de París con un titulo de Bellas Artes. Matilde no tenía hijos, y era una mujer  imperturbable y creativa. <<No he tenido hijos por miedo a perder la paciencia y no poder  enseñar, que es para lo que he nacido>>. Entusiasta,mente joven y comprometida. Los niños la amaban y se divertían viendo sus atuendos alocados y su maquillaje al más fiel estilo circense.
 Matilde se encontraba en el bar tomando un whisky importado cuando se dio cuenta de que a pocos metros se encontraba Alma, fue un flechazo de seguridad: se trataba de su nueva aprendiz. Se acerco a la mesa y se presento, Alma y su padre quedaron mudos, era la persona más alta y resplandeciente que hayan visto, se presentaron y la invitaron a tomar asiento. Luego de  una larga charla de presentación se dirigió a Alma con mucho entusiasmo, la invito a participar de sus clases abiertas en la plaza los domingos. Matilde le aclaro que va mucha gente, y que solo se necesita llevar sus elementos necesarios para pintar. Alma, un poco tambaleante, lo tomo como una señal, sonrío y acepto ir a la primera clase el domingo. <<Yo agradezco a los jóvenes que van a la plaza los domingos, me ayudan a no tener miedo de morirme sin haber hecho algo importante>>. 

Al lado del mar II


 Alma había llegado al pueblo el martes anterior, su padre era el tan esperado nuevo medico del pueblo. Tenía 19 años, piel blanca y el pelo negro ébano. Ojos color miel y unas pestañas enormes y estilizadas como si en la pansa de su madre hubieran tenido ruleros. Alma amaba la música, aunque su género preferido variaba dependiendo su estado de ánimo. Adoraba la pintura y por ende la fotografía.  <<Quiero pintar papel  y quiero pintar con luz para que en el futuro no estén tan perdidos del pasado como nosotros>>. Le gustaban los viajes y las mudanzas, cosa a la que estaba muy acostumbrada desde pequeña. Alma era una idealista exagerada,  pasaba largas tardes soñando en el futuro y siempre se lo imaginaba distinto, pero en algo coincidía siempre: quería ser pintora y dedicarse a eso toda su vida. <<Si algún día  en mi vida de artista me faltara alimento, comeré alegría que es lo que me va a sobrar>>.  
Ni bien Alma y su padre llegaron al pueblo decidieron sin decirse nada que era el lugar donde pasarían el resto de sus vidas. Las calles perfectamente dibujadas con piedras, las flores en las veredas que vestían de colores el lugar, las casa sin rejas, y el aire más limpio del mundo,era un pueblo de arboles y cuentos. Don Laureano, el jefe comunal, los ubico en una casa un poco abandonada, con mucho polvo y recuerdos de los que la habitaron antes, detalles que ellos no tuvieron tiempo de notar. Era una casa grande con tres habitaciones, un comedor enorme y  una galería fresca donde los dos quedaron encantados mirando el mar durante dos horas. <<Debemos hacer cosas grandes para no ser tan pequeños>> decía Pedro con un tono paterno y reflexivo.  Era casi el mediodía cuando los dos decidieron reaccionar para acondicionar el hogar de sus vidas. Comenzaron por las habitaciones, tiraron las cosas que no les pertenecían, limpiaron hasta  dejar reluciente el último rincón, cada uno eligió una habitación donde colocaron su ropa y objetos personales.