jueves, 21 de junio de 2012

Él no manchaba las hojas


Un pasado con  pinceladas gestálticas, un presente que parece  ahora. Ahora derrumbada  está esa hoja, espera una pisada, un brochazo, espera escucharse crujir, espera ser sacudida por un espasmo subjetivo, por un algo; espera la nada y espera el todo. A una presa devorada no la miran los caníbales, como Leonardo no miro a Jesús. Él si te entendía, el te manchaba al revés; secretos de artista quizás, o explicaciones de ingenio. Condenada a ser cruz de alguna obra, de algún autor, quimera de otro, solo ahí los mortales somos vos.Portadora solitaria de la condena de un futuro admirado y delicioso, tuyo siempre.

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